Los cinco juegos que no vale la pena pasar en “fácil”

En un inicio, era un videojuego para entretenerlos a todos. Hasta que con el paso del tiempo y la diversificación del mercado, surgió la posibilidad de elegir el nivel de dificultad. No sólo la experiencia de juego se vio modificada, sino que también en varios videojuegos, gran cantidad de información queda revelada sólo para aquellos que se atreven a experimentar el juego con el máximo reto.

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En algún punto entre rescatar a una huidiza princesa y la búsqueda de una cura para el hongo cordyceps, diversos desarrolladores optaron por facilitar la vida de los videojugadores al incluir la más crucial de las decisiones: ¿en qué dificultad experimentarás el juego? Tal vez para diversificar su mercado, tal vez para crear complicidades con aquellos que aceptan el mayor reto, es innegable que se pensó tanto en los veteranos como en los neófitos que apenas comienzan su incursión al universo lúdico del videojuego.

Tomemos el ejemplo de God fo War: Antes de iniciar tu cruzada en contra de los dioses del Olimpo junto al temerario Kratos, debías elegir tu nivel de inmersión. Se hace un juego que invita al jugador a llevar su experiencia un poco más allá presentándole un catálogo de opciones ¿eres un guerrero espartano? ¿tienes el dominio de un dios? ¿lograrías pasar la aventura como un mítico titán? Y, para los más expertos en la saga ¿qué tan malo puede ser un poco de caos en tu misión de asesinar a Zeus, el máximo de los dioses?  (Créditos de imagen God of War Wikia).

God of War

Tras años de obtener cientos de aros a velocidades ultrasónicas o combatir hostiles alienígenas, en las pantallas de inicio de los videojuegos aparecieron al menos tres modalidades – siguiendo la terminología propia de su universo de ficción – y presumían ofrecer cierto grado de dificultad según el tipo de videojugador que se embarcaría en disfrutar tal experiencia. Entre las ventajas de elegir una u otra dificultad residen temas como la resistencia de los enemigos, variaciones de diversa índole en puzzles complicados, aparición de mayor recursos dentro del juego y, en algunos casos, la omisión o inclusión de historias o guiños hacia ésta que complementen su narrativa general.

Y entonces, presionar “start

Como videojugadores ¿qué es lo que nos lleva a elegir nuestro nivel de comprometimiento, por así llamarlo, con un juego que nos ofrece una interesante gama de opciones? En mi experiencia, debo admitir que soy cliente frecuente de las dificultades medias, e incluso fáciles, en videojuegos cuyo nivel de dificultad me intimida. Cuando elijo jugar un videojuego, me veo atraída hacia aquellos cuyo valor narrativo supera los niveles técnicos, de ahí que mi estante se vea enriquecido principalmente de títulos de aventura y acción.

The Last of Us

Ejemplo de esto es The Last of Us, uno de esos juegos cuya dificultad determina muy puntualmente la experiencia de juego. Acciones clave -como la capacidad para “escuchar” a los infectados se ven alteradas (hasta el punto de ser nulas en dificultades altas) así como los ítems para sobrevivir la aventura se ven ampliamente limitados. Debo admitir que experimente este juego en modo normal. ¿Algún valiente lector ya lo ha pasado en el temerario ultra hard? (créditos de imagen nowgamer.com).

Siguiendo esta lógica, seleccionar una opción medianamente retadora promete que, la diversión que supone jugar y ser partícipe de una historia, no se verá mellada por la repetición constante de repetir niveles o escenarios que no logro superar. Así, sé que estoy participando de manera activa en una historia, lo que supera con creces mi gusto por superar el reto técnico que proponen los desarrolladores. Jugar videojuegos, a fin de cuentas, no sólo es lograr el dominio de los controles y el universo de ficción del que estás participando, sino que es también un entretenimiento tan complejo y único como lo son el cine, el teatro y las demás artes.

Sin embargo, en el ámbito, saber degustar la calidad narrativa con una buena dosis de dificultad técnica nos hará sumergirnos aún más en la experiencia lúdica que supone el intervenir activamente en una historia, en un videojuego. A continuación, las cinco sagas que invitan a sumergirte en el doble reto del goce de la narrativa y la técnica.

Resident Evil Series 

Resident Evil UC

(multiconsola, 1996 – 2015, Capcom) 

Para el año de 1996, una mansión perdida en medio del bosque nos haría partícipes de uno de los mejores survival horror en la historia de los videojuegos. Resident Evil es conocido por un ambiente tétrico y claustrofóbico, en el que no sólo tenías que evitar ser contagiado por el terrible T-virus, sino que también habrías de evitar que se esparciera por el mundo. Las afueras y la ciudad de Raccoon City – entre otras tantas locaciones – se vieron infestadas por muertos vivientes. Para sobrevivir en ellas, debías entrar en los “pixeles” de diferentes personajes, como los hermanos Redfield o el oficial de policía rookie Leon S. Kennedy. En más de diez entregas para diferentes consolas, la saga de Resident Evil nos hizo entender los riesgos de una guerra biológica.

Desarrollado como un third person shooter, el videojuego se caracterizó por un alto contenido en puzzles y un gameplay repleto de estrategias de administración de recursos e ítems claves, como armas, curiosas plantas curativas y, en los primeros pasos de la saga, los icónicos ink ribbons para guardar la partida.

Jugar un videojuego como Resident Evil despierta en el videojugador un sentido de supervivencia, en un ambiente hostil repleto de enemigos. Al seleccionar easy mode durante tu partida encontrarás demasiados recursos, lo que supone poco espacio en el menú y una inevitable pérdida de tiempo en su administración. Aunado a esto, cada batalla con algún jefe o boss perderá su atractivo al permitir un abuso de recursos más que la creación de una estrategia: poco a poco aprendes cómo economizar el uso de las armas y sus escasas municiones utilizando los puntos débiles de los enemigos (desde los zombies, hasta seres con increíbles mutaciones).

Heavy Rain 

Heavy Rain

(Play Station 3, 2010, Quantic Dream) 

La narrativa de los videojuegos, al avanzar cada vez más en aspectos estructurales del videojuego (calidad gráfica, evolución del gameplay), revolucionó también la manera de contar historias. En el año 2010, Quantic Dream desarrolló un videojuego que estableció la conexión entre las narrativas cinematográfica y videolúdica. Este híbrido resultó en un thriller psicológico que cuenta la historia del Origami Killer quien, como hilo conductor, te hará partícipe de la historia de cuatro personajes cuyas vidas se entretejen alrededor del asesino serial. Jugando las historias de Ethan Mars, el padre de la actual víctima, Madison Paige, una fotoperiodista azotada por el insomnio y paranoia, Norman Jayden, el agente psico-adicto del FBI y Scott Shelby, el bonachón detective privado que sigue la huella del asesino, tu misión será rescatar al joven niño y dar con el asesino del Origami.

Esta “película interactiva” tiene uno de los gameplays más peculiares. Recordemos como, desde las consolas de sobremesa Sony Playstation o Nintendo 64, cada videojuego tenía una secuencia de video para las piezas coyunturales de la historia. Heavy Rain es justamente eso: una secuencia de video en la que debes tomar decisiones en tiempo real a través de movimientos determinados de cada botón del joystick.

Heavy Rain, al apostar por la experiencia narrativa y la libertad de tomar decisiones que determinarán el final del juego -con varios finales posibles-, de cierta manera limitó las opciones del gameplay. La dificultad menos complicada de esta entrega, implica una simplificación de un ya simplista control de juego, de manera que se vuelve un poco soso. Pero no debe tampoco mal interpretarse: la trama te absorbe a través de trágicas historias contadas con excelencia -tanto verbal como visualmente- que la dosis de gameplay que elijas será perfecta para tu goce del juego. Subir de dificultad la adereza de una manera mucho más puntual.

Halo series

 Halo

(Xbox-Xbox One, 2001-2013, diversas desarrolladoras)

Trayendo de vuelta los juegos con temas alienígenas e interespaciales, en el año 2001 la consola de videojuegos de Microsoft se vería enriquecida con un excelente título. Condenado a existir en eras llenas de guerra, el universo de Halo protagoniza los conflictos que suceden entre las razas humanas y alienígenas a través de viajes interestelares. Tomando la piel del afamado Master Chief, o John -117, en conjunto con compañera de Inteligencia Artificial, Cortana, deberás defender el Planeta Tierra de una alianza alienígena con inclinaciones politeístas y teocráticas.

Considerado un clásico de first person shooter para Xbox, Halo cumple las exigencias del género creando una narrativa que te deja inmerso en el ambiente espacial y la ciencia ficción: la aparente “impersonalidad” del personaje hace un juego de camuflajes con la sensación participativa que involucra la perspectiva en primera persona: la lucha frenética se desarrolla alrededor de ti. Con un amplio catálogo de armas y enemigos a la altura, tu resistencia se limita a un escudo básico de protección y, como último recurso, la clásica barra de HP (Health Points ) o de salud. Con ello haz de defender al planeta.

Imaginemos esto (aunque bastaría más jugarlo): una horda de alienígenas espiritualmente extremistas se encuentran en modo berserk y su misión es acabar con nosotros. Salvar al planeta, usando una expresión del inglés, no es un paseo en el parque. Dicho esto, al elegir la modalidad más sencilla del juego pierde el plus narrativo con una escasez de enemigos, tanto en sus ataques hacia ti, como en tus misiones infiltrado. Así también, el escudo antes mencionado tiene tal calidad, que rara vez sentirás la adrenalina de ver tu barra de HP descender. No hay que temer las dificultades complicadas en esta saga, a fin des cuentas eres el Master Chief.

Mario Kart series 

Mario Kart

(Super Nintendo – Wii U, 1992 – 2014, Nintendo)

El imperio de Nintendo en la industria del entretenimiento videolúdico se remonta a varios años atrás, así como también a varios pixeles. A sabiendas del innegable alcance de su saga Mario Bros, Nintendo exploró el universo de los juegos de carreras con su entrega Super Mario Kart para el año de 1992. A través de alucinantes pistas y entrañables personajes ya conocidos en el universo de los hermanos plomeros, el gigante de los videojuegos se coronó como el favorito para las famosas “retas” entre amigos.

Como todo gran juego de carreras, su mecánica es tan sencilla como alucinante: el control te permite lanzar ítems en contra de los demás karts, mientras el joystick izquierdo te permite conducir. Acelerar, reversa, turbos y poderes alucinantes (atribuídos a la obtención de diversos ítems que hemos visto durante la saga) seremos partícipes de frenéticas y coloridas carreras. Además, cada personaje tiene un catálogo propio de carros – que pueden ser tanto karts clásicos o vistosos vehículos como naves y motocicletas – y características que incluyen peso y estabilidad. A través de diversas copas, el Grand Prix se compone de pistas cuya dificultad retan hasta a los más hábiles en los juegos de carreras, pudiendo completar las copas en juegos individuales o multijugadores offline y online.

En un juego de carreras cuyo eje central es la fantasía y el absurdo lúdico, una experiencia retadora equilibra perfectamente la fórmula. Si bien el Grand Prix que he mencionado debe jugarse en la dificultad más sencilla -en orden de ir desbloqueando pistas y dificultades – que corresponde al 50cc, ¿por qué entonces optar por los niveles más difíciles, además de la obtención de pistas y personajes? Pensemos en un atleta: cuanto más entrenas, mejoras. Cuanto más mejoras, más premios vas obteniendo en tus competencias. ¿Cómo un videojuego puede compararse al crecimiento profesional de un atleta? Aunque en contextos diferentes, una sensación similar: la adrenalina de explorar nuevos límites. Y, por qué no, ver tu nombre en los rankings mundiales de los mejores corredores de karts. 

Metal Gear Series 

Metal Gear IV

(Multiconsola, 1987 – 2015, Konami)

La evolución tecnológica y la especialización de los estados bélicos nos enseñaron que las guerras son también una economía, pero se encuentran disfrazadas. En 1987, aún en la época de los casettes, la desarrolladora Konami y Hideo Kojima crearon un hito en los videojuegos de espionaje: nace Solid Snake en la saga Metal Gear. Caracterizada por tramas profundas que se insertan en las problemáticas de un mundo controlado por la guerra, temas como el control demogágico y la experimentación genética abundan en su narrativa. Metal Gear te convierte en un agente, sin país, sin afiliación. Soldados solitarios engendrados por y para la guerra.

Sin profundizar en la riqueza de sus personajes y enmarcada en la realidad más dura, Hideo Kojima logró creó un universo muy cercano al nuestro y el gameplay de esta saga no podía sino adecuarse a sus exigencias. Su complejidad se expresa perfectamente en un gameplay lleno de posibilidades: la física de los objetos -y personajes- es increíble y su interacción con el entorno aporta un universo tan tangible que te encuentras absorto. Así mismo, las habilidades que se encuentran dispersas en el control jugando con sus combinaciones hacen que estés realmente jugando bajo los códigos de una suerte de espía: el camino de las armas se usa con moderación y se incita, en medida de lo posible a evitar los ataques.

Tal vez Hideo Kojima pensó que la maravillosa pieza narrativa que había creado tenía que ser experimentada por todo jugador, proporcionando en cada juego largas horas de cinemáticas para complementar el espionaje en su gameplay. En dificultades bajas, la saga muestra enemigos un tanto más torpes que, por demás, afectan en poca medida tu barra de HP. En general, estas dificultades “ahuecan” un tanto la poderosa narrativa que se puede crear de amalgamar la excelente historia con una creación personal de estrategias para ser el mejor espía. Como un guiño de confidencialidad por parte de Kojima hacia sus más asiduos jugadores, recordemos el famoso final score (que ha aparecido en múltiples sagas, como Devil May Cry, entre otros) donde se enlistaba el sumario de tu actividad durante el juego… y que, además, te daba una calificación de tu nivel como espía. Sólo aquellos valientes podían acceder a la máxima de convertirse en el Big Boss. 

Entonces… easy, medium, hard?

Está en cada videojugador la elección de su experiencia y de su manera de jugar. Con estas recomendaciones busco hacer notar la maravilla que son los juegos cuyo gameplay exige un poco más del videojugador, de llevarlo a superar los retos y salir victorioso. No es gratuita la máxima satisfacción que experimentas al presumir la presea que te erige como el más experto (¿a quien no le gusta llenar su perfil y avatar de trofeos y logro tras completar el juego en la máxima dificultad?). Finalmente, en el videojuego hay una recreación de la realidad que te lleva a ser parte de su universo. ¿Por qué no dar play tras elegir la máxima dificultad?


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One thought on “Los cinco juegos que no vale la pena pasar en “fácil”

  1. Sin duda agregar diferentes niveles de dificultad a un videojuego es para expandir su mercado y llegar a más personas. Hoy por hoy para los jugadores que somos más expertos jugar en normal no es suficiente, los videojuegos (en su mayoría) están hechos para jugarlos en difícil o inclusive en dificultad más alta (si es que la hay) por que solo así representa un verdadero reto, te obliga a utilizar todas las mecánicas y estrategias posibles.

    Ustedes ponen ponen dos buenos ejemplos, The Last of Us y Metal Gear (saga) jugarlos en normal o fácil hace todo tan aburrido y pareciera que el único reto es mover al personaje a su etapa final para ver las cinemáticas. Para disfrutar The Last of Us necesitas sentir el miedo de quedarte sin recursos, el no saber que va a pasar después y cuestionarte si usas esa molotov ahora o después. En el caso de Metal Gear, te dan muchos gadgets que nunca utilizarás en dificultades bajas, no aportan nada, pero si cambias de dificultad difícil o “BIG BOSS” entonces te darás cuenta que necesitas una estrategia, ir sigilosamente o replantear la situación hasta que puedas pasar cierta fase del juego.

    Desde mi punto de vista para disfrutar los videojueogos debes por lo menos intentar jugar en la máxima dificultad y no desistir, la satisfacción será más grande, el juego te durará más y por supuesto te sentirás mejor al explorar todas las herramientas que te ofrece el juego en altos niveles de dificultad.

    Saludos

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